"De alguna manera, ella no quería confesarle que todavía desconfiaba de
todas aquellas personas que parecían querer cuidar de ella. Le tocó la mejilla acariciándola
suavemente. El corazón le latía tan fuerte que seguramente él podría oírlo. Se echó
el pelo hacia atrás, el toque de sus dedos que envían ondas de conciencia a
través de ella. Iba a besarla. Eso era lo que quería, ¿no?. Entonces, ¿por qué
ella temblaba sintiéndose en el borde de un precipicio, a punto de caer en un
instante? . Luego sus labios encontraron los de ella y ella dejo de pensar en
absoluto, sólo sentir, sentir la ternura de su beso, la fuerza de sus brazos
alrededor, del ritmo constante de su corazón bajo su mano, mientras se volvía a
sus brazos. Ahí hay un precipicio, y ella se estaba cayendo, volviéndose pies
arriba, enamorándose de él…."

No hay comentarios:
Publicar un comentario